¿Por qué y para qué ser congresista?

     

  • Primero, por una cuestión de ética. Porque ya no podemos aguantar más este modelo económico neoliberal que acentúa la desigualdad social, depreda los recursos naturales, violenta la legalidad y la democracia.
    Porque creo que no podemos quedarnos de brazos cruzados ni callados sabiendo que nuestros recursos naturales están siendo rematados y se está hipotecando nuestro futuro y el de las generaciones venideras, sabiendo que la desnutrición crónica infantil en niños menores de 5 años alcanza el 33% en nuestra región, que el 69% de mujeres en el Cusco declaran haber sido víctimas de violencia física o sexual, cuando cerca del 14% del territorio peruano está concesionado (93% del territorio de la provincia de Chumbivilcas).
    Tenemos que ser parte de la solución y la solución pasa por la esfera política. No es la única pero sí la que puede tener la más amplia incidencia.
  • Para contribuir a renovar la política con ética, compromiso y transparencia.
    La política y el Congreso en particular han alcanzado un nivel de desprestigio intolerable. Sin embargo, la mayoría de partidos políticos prefiere llevar en sus listas de candidatos a gente “conocida” del deporte, de la farándula, de las mafias políticas o los eternos candidatos que postulan una y otra vez, elección tras elección, con o sin éxito, o los candidatos que pretenden una curul para enriquecerse y resolver con el dinero de todos sus problemas personales.
    Ser conocido no puede ser el mérito que condicione la participación en política. En un contexto de corrupción generalizada y enquistada en las esferas del poder, la primera condición debe ser la honestidad, la ética, el compromiso. Por eso hablamos de una nueva ética política, para recuperar el verdadero sentido de la política: vocación de servicio, lucha por el bien común.
  • Pero antes, recordemos cuál es la labor de un congresista.
    La población cusqueña tiene que recordar que un congresista no tiene iniciativa de gasto. Así que aquellos candidatos que ofrecen obras, carreteras, escuelas, están engañando a la población, pues esas son competencias del Gobierno Central, del Gobierno Regional o de las Municipalidades. 

    El Congreso es el órgano representativo de la nación y tiene como funciones principales:
    * Funciones especiales:
    Designar al Contralor General de la República, elegir al Defensor del Pueblo, así como a los miembros del Tribunal Constitucional, al Directorio del Banco Central de Reserva, entre otras funciones especiales.
    * Función legislativa:
    Debatir y aprobar reformas de la Constitución, de leyes y resoluciones legislativas, así como su interpretación, modificación y derogación.
    * Control político:
    Fiscalizar la conducta política del Gobierno, de las autoridades del Estado; fiscalizar el uso de los bienes y recursos públicos. Velar porque se respete la Constitución Política y las leyes se cumplan. Eventualmente delegar facultades legislativas. Fiscalizar el dictado de decretos de urgencia por parte del Ejecutivo, etc.

    Y ahí, tenemos una ardua tarea, porque el Congreso en este Gobierno se ha reducido a su mínima expresión: en este Gobierno se han aprobado TLCs a sus espaldas, entre gallos y media noche, se gobierna a punta de Decretos de urgencia o de Decretos supremos que definen nuestro destino sin previo debate. Para muestra un botón: recientemente el Ejecutivo ha emitido los Decretos de urgencia (DU) 001 y 002-2011 que afectan nuestra soberanía nacional porque involucran grandes proyectos de infraestructura estratégica que deberían ser debidamente planificados, fiscalizados y que deberían contar con la aprobación de la población concernida. Recordemos que un DU, según la Constitución, se da en situaciones excepcionales e imprevisibles, lo cual no es el caso porque estos DU tienen que ver con facilitar la implementación de proyectos de inversión privada. Con estos DU las certificaciones ambientales dejan de ser requisito para la obtención de autorizaciones administrativas para la ejecución del proyecto adjudicado. Además estos DU atentan contra el derecho a la consulta de los pueblos indígenas estipulado en el Convenio 169 de la OIT. Tenemos que luchar por devolverle al Congreso la dignidad que se merece para el pueblo peruano.

  • Nuestro trabajo en el Congreso será concertado y estará articulado a la organizaciones populares y a la sociedad civil.
    Un congresista no puede encerrarse entre las cuatro paredes de su despacho y desde ahí pretender decidir qué necesita el pueblo al que representa. Un congresista, para legislar a favor de los intereses de su región, debe articularse políticamente con las organizaciones sociales, con las comunidades, los gremios, los entes productivos y de comercio, las asociaciones civiles y todos los sectores de la sociedad cusqueña para recoger sus demandas y propuestas. Con todo ello, formula sus propuestas y promueve leyes que favorezcan a estos sectores en particular y a la región en general.
    Un congresista debe hacer seguimiento minucioso de las políticas públicas del Gobierno, apoyando cuando sean beneficiosas para el pueblo, criticándolas cuando atenten contra los intereses regionales, fiscalizando y denunciando la corrupción y, finalmente, acompañando las luchas de la región y las justas demandas del Cusco contra el centralismo.
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